Crónica del fin de semana

El sénior femenino no tuvo partido esta jornada, el Sub16 realizó un entrenamiento conjunto en la Universidad y el Sénior masculino perdió un partido que se antojaba clave en el estadio Nelson Mandela de Tudela por 24 a 19.

Nervios, precipitaciones y una falta de actitud en los contactos lastraron ayer al sénior en Tudela. También una cierta falta de humildad, o de no saber competir. Quizá, una mezcla de ambas.

Una primera parte con territorio, una general dominación en la posesión con permiso de algunos minutos por parte de Gigantes de Navarra, por errores más nuestros que forzados, eran la tónica de la primera parte. De las pocas veces que los locales pisaron campo contrario, aprovecharon un golpe de castigo para inaugurar el marcador, y poder ir 3-0 al descanso.

A la vuelta del mismo, Ibáñez, con una carrera impropia de un pilar, recepcionaba el saque inicial de la segunda parte y llegaba hasta zona de ensayo pero sin conseguir posar. No tardaría de nuevo en tener el Íbero una segunda oportunidad, y aunque Álvaro posaba el balón (ayer, hombre del partido por su sacrificio), una pantalla obligaba a volver a un golpe anterior.

Poco después, y esta vez sí, Sarasa anotaba su primer ensayo con la camiseta rojiblanca. Mariano lo transformaría. Poco después, Íñigo Mendizábal volvía a colarse entre la defensa negra, y anotaría un ensayo individual digno de elogio. Mariano de nuevo transformaba. En la siguiente posesión y tras pocas fases, pero en una jugada más colectiva que la anterior, finalizaba con Mariano posando el tercer ensayo, fallando esta vez la transformación. Así, el marcador reflejaba un 3-19 que incomprensiblemente supuso una relajación fatídica. Con los cambios, la melé sufría, y Gigantes se creció. Haciendo un rugby muy básico pero efectivo, avanzaban en cada contacto, y en 20 minutos posaron hasta 3 ensayos con sus respectivas transformaciones (realmente dos, debido a que su segundo ensayo se produjo en forma de ensayo de castigo).

Con tiempo ya cumplido, Gigantes tuvo un golpe a 50 metros que decidió tirar a palos, y quedándose corta, se iniciaba un contraataque, que llegó hasta la línea de 10 contraria. Avant y final del partido. 24-19

Caras tristes después de haber dejado escapar lo que parecía hecho, pero el rugby son 80 minutos y no 55. Aún hay posibilidades de clasificarse para los play offs de arriba, eso sí, muy difícil (ganar 3 de los partidos que nos quedan con bonus). Lo positivo es que dependemos de nosotros mismos. Es ahora cuando tenemos que despejar las dudas, cuando no basta con decir que jugamos bien en ataque, porque en defensa también hay que saber jugar, y un equipo que no placa es como un piloto sin manos.

 

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